Personal

Desde pequeño he estado rodeado de herramientas .Siempre  me  ha gustado jugar con ellas,  desmontar y volver a montar aparatos.

De adolescente empiezo a interesarme  por el arte y sobre todo  por la interpretación. Estudié  arte dramático en Barcelona  y me volqué cuerpo y alma en el teatro, mi  pasión.

 

Durante todos estos años, el teatro me ha dado muchísima felicidad, pero los procesos creativos son largos y laboriosos, por eso empecé poco a poco, en mi casa, a reparar objetos que me encontraba por la calle y a darles una nueva utilidad. Me di cuenta que era una manera “fácil” de apaciguar mis inquietudes artísticas, no dependía de nadie, yo sólo con mis manos y mis herramientas era capaz de expresar y dar forma a sentimientos y sensaciones, y obtener un resultado de mi trabajo en poco tiempo.

 

Empecé a acumular trastos y crear lámparas sin ninguna pretensión, pero dada la buena acogida que tuvieron, empecé a exponerlas y venderlas.

Me encanta la luz y los ambientes, por eso, quizás, son lámparas, y no otra cosa, ya que me parece un objeto de primera necesidad. Permite decorar y ambientar, además de tener un componente lúdico pues puedes variar las formas, cambiar la intensidad con interruptores escondidos en grifos o quizás necesites una llave para poder encenderla.

 

Trato de evitar los formalismos, me gusta que mis lámparas sean insólitas, únicas, que tengan presencia… dotarlas de alma.Me gusta la estética de películas como “Brazil”, o la de grupos de teatro como “La Fura dels Baus” o “Royal de luxe”, la estética industrial, las fábricas, las máquinas, los robots, los coches de los cincuenta… etc. y creo que hay parte de todo esto en mi trabajo.

 

Miguel A. González